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Odón. Diez años en casa

Hace aproximadamente diez años tuve la oportunidad de adentrarme en un episodio que acabaría por convertirse en una de las experiencias más gratas, apasionantes y enriquecedoras de mi vida. Me encontraba yo por aquel entonces haciendo de alcalde de Zuera y fue por aquellas fechas cuando tuve la oportunidad de conocer a uno de los nietos de Odón de Buen, residente en México DF, quien se había desplazado de visita a Zuera en compañía de su esposa. Se trataba de Jorge de Buen, un hombre animoso, simpático y afectuoso, que acudió a la Alcaldía en compañía de Mariano Del Cos, actual presidente del Centro de Estudios Odón de Buen y de Joaquín Marcén, en aquel momento ya muy debilitado en su estado de salud.

Estas dos personas estaban efectuando labores de puente entre la familia de Odón y la Corporación Municipal. El encuentro, con el tiempo, podríamos decir que adquirió el carácter de acontecimiento, y no tanto a efectos personales, que también, sino porque fue en aquella reunión cuando concertamos el regreso de los restos de Odón de Buen hasta su Zuera natal.

Durante gran parte de mi vida la figura de Odón había sido un enigma para mí. Pasaron años hasta que muchos supimos que el colegio público denominado durante décadas “las escuelas”, todavía hoy uno de los mejores edificios civiles que posee Zuera, un día había llevado el nombre de Odón de  Buen. Y no lo sabíamos porque como tantas otras cosas, situaciones y personas, su localización había sido borrada de todos los mapas a los que podíamos tener acceso.

Toda esa ignorancia la fue subsanando el tiempo, hasta que en un momento dado, dos circunstancias me ayudaron a efectuar un salto cualitativo, sobre todo en cuanto se refiere a la naturaleza de mi curiosidad. El primero de ellos tuvo lugar cuando, recién entrados en el Ayuntamiento, tras constituirse la primera Corporación Democrática, fue hallado en el sótano de la antigua Casa Consistorial,  el busto de Odón, obra de Mariano Benlliure. Busto desde entonces expuesto en el colegio que lleva su nombre, de donde en su día había sido arrebatado. Yo no tenía por aquel entonces muy claro quién había sido Odón, pero si había estudiado y sabía de la figura de Benlliure. El segundo aldabonazo me lo dio la presencia del catedrático norteamericano Thomas Glic, cuando también por aquellos años vino a Zuera a hablarnos de la persona y la inmensa y para mi desconocida dimensión de nuestro paisano. Aquello ya fue demasiado y, como suele decirse, me tocó “la moral”.

Yo creo que desde aquel momento comenzamos albergar la idea y el deseo de que, si fuera posible, algún día, los restos de Odón descansaran en Zuera.  Y de ahí que el encuentro con Jorge de Buen, entrañable y carente de protocolo alguno, se convirtiese en el preludio del acontecimiento histórico que viviríamos en Abril del año siguiente, el 2003.

No he podido menos que evocar estos recuerdos durante estos días por dos motivos. Uno es el estado de salud de su esposa Martha Eugenia, mujer extraordinariamente amable y acogedora, que acaba de salir de una difícil operación quirúrgica, y a la que desde aquí le envío un recuerdo con todo mi afecto. El otro, que ninguna relación guarda con el primero, es el inicio del juicio relativo al desastre del Prestige, cuyo suceso tuvo lugar por aquellas fechas y que sirvió de inspiración a las serigrafías que con tal motivo pintaron tres artistas aragoneses, considerando que Odón de Buen, tan amante del mar como de la libertad, había sido uno de los primeros científicos que alertaron sobre el riesgo  de las mareas negras.

Por esas cosas de la vida, una muestra de dichas obras que en su día se pudieron adquirir a manera de recuerdo de la “vuelta” de Odón, llegaron hasta la ciudad de México y a las manos de su entonces Presidente, Sr. López Obrador.

En Abril de 2013 se va a conmemorar el décimo aniversario del traslado de los restos de Odón a Zuera y desde el Centro de Estudios Odón de Buen estamos trabajando para que dicho momento pueda ser evocado como lo que fue: uno de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea de Zuera.

Javier Puyuelo Castillo

Vicepresidente del Centro de Estudios Odón de Buen

PD. El año 2013 se conmemora también el 150 aniversario de Odón de Buen. Nuestro Centro de Estudios se dispone a prestar atención a los dos eventos.

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