A sample text widget

Etiam pulvinar consectetur dolor sed malesuada. Ut convallis euismod dolor nec pretium. Nunc ut tristique massa.

Nam sodales mi vitae dolor ullamcorper et vulputate enim accumsan. Morbi orci magna, tincidunt vitae molestie nec, molestie at mi. Nulla nulla lorem, suscipit in posuere in, interdum non magna.

Mentiras poco sutiles

Siempre me ha llamado la atención  un axioma periodístico que dice algo así como “no permitas que una buena información te estropee una buena noticia”.

En muchas ocasiones, nuestros deseos incontenibles de hablar –normalmente, de los demás-, se verían reprimidos o, simplemente contenidos, si nos tomáramos la molestia de informarnos o constatar lo que vamos a decir, antes de expresarlo. Pero, claro, al hacerlo mataríamos el posible impacto mediático de nuestro mensaje o, simplemente, nos los tendríamos que callar, al no ajustarse a la realidad.

Esta tendencia, siempre presente en determinada prensa de nuestro país o, si se prefiere, en el proceder de muchos periodistas, también abunda entre determinado sector político de la derecha. Como es sabido la derecha social tolera mucho mejor a sus dirigentes la demagogia, la mentira e incluso la corrupción política y económica, si con ello se consigue evitar lo que más detestan: que gobierne la izquierda.

La delegación política que actualmente gobierna nuestro ayuntamiento no es ajena a estas tendencias. Yo diría incluso, que está suscrita a ellas, a juzgar por la profusión con que la practican. Me refiero a ambas dos representaciones locales del PP y del Par. Aunque existen diferencias, no tanto en el objeto y la motivación, cuanto en el proceso que les lleva a faltar a la verdad de manera sistemática en sus comunicaciones.

Por ejemplo, desde el  PP tradicionalmente se ha tendido a denigrar a los socialistas en un ejercicio en el que se buscaba tanto la autoafirmación como la destrucción del contrario. Y en esa constante e impenitente tarea siempre se ha concedido mucho espacio a la mentira. A veces incluso de manera impotente, ante la imposibilidad de penetrar la verdad. Cuando uno lee o escucha un comentario o un documento de manera prejuiciosa, las posibilidades de que llegue a conclusiones poco razonables o poco acordes con la realidad que se expone, son muy altas. Y crecen todavía más si al hacerlo no se aportan las luces necesarias que permitan interpretar correctamente los contenidos de los mensajes.  Es decir, cuando no entendemos bien las cosas, corremos el peligro de tergiversar su significado. Digamos que en algunos políticos locales, esto es una norma. Como individuos, no podemos hacerles reproche alguno en este tipo de situaciones, pero en su calidad de representantes políticos, no sólo podemos, sino que debemos.

En el lado del Par, lo que prima, como es sabido, es una jacarandosa frivolidad. Es decir,  la más descarada des – vergüenza. Desde sus filas no se ignora la verdad, sino que se desprecia, como se viene poniendo de manifiesto a lo largo de todo el mandato a través de su representación municipal. Ese desprecio ha adquirido cierto tinte cómico en un par de panfletos de color recientemente distribuidos por esa formación, donde de manera precipitada, sesgada y, por supuesto, carente de rigor, se transmite una información al ciudadano que sólo existe en la excitada mente de quien la ha redactado. Afortunadamente, para algo están las actas y los archivos municipales.

Hay que dar “toda” la información y mantener las cosas dentro de su justo contexto. Lo demás es mentira.

Leave a Reply

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>