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Herr Pep

Para amantes del fútbol, a secas, o simpatizantes de Guardiola

Para amantes del fútbol, a secas, o simpatizantes de Guardiola


Siempre me he considerado una persona poco mitómana. De ahí que tanto si se trata de políticos, actores, deportistas o cualquier otro tipo de famosos, antes de admirarlos por su trabajo y darles el beneplácito, he tenido necesidad de observar cómo se comportaban fuera de su ámbito profesional. Necesito comprobar que existe armonía entre lo que son capaces de hacer en los escenarios que les son propios y aquello que trasciende de lo que podemos considerar su vida privada. O al menos, que lo que trasciende de su comportamiento privado no eclipse sus cualidades profesionales. No hablo de reconocimiento, normalmente no me cuesta otorgarlo a todo aquel que acredita cualidades en cualquier disciplina profesional, sino de algo que va más allá del mero reconocimiento, es decir, de lo que entendemos por admiración.
Aunque soy un mediocre aficionado al fútbol, como tantos otros, reparé en Guardiola cuando era futbolista. Simpatizante como soy de los centrocampistas creativos, me gustaba su manera de interpretar su función o la que le era encomendada en cada caso.
Sin embargo no fue hasta años más tarde, cuando a punto estaba de abandonar el terreno de juego, cuando terminé de calar al personaje. Y pude hacerlo a través de Valdano, otro notable alojado en mi álbum de escogidos. Fue con motivo de su visita a Zaragoza para impartir una conferencia sobre liderazgo. Valdano utilizaba la figura de Guardiola como soporte de sus teorías sobre la cuestión, valiéndose de imágenes que venían a poner de manifiesto la apasionada implicación con la que el Pep vivía su profesión, ya estuviera dentro del terreno de juego, en el banquillo, el vestuario o fuera del estadio.
Años más tarde, Guardiola reapareció como entrenador del F.C. Barcelona y su historia, hasta que decidió cambiar de aires y recalar en el Bayers de Munich, es sobradamente conocida.
El libro cuya lectura da pie al presente comentario contiene una excelente crónica de lo que ha supuesto para su protagonista la experiencia de su primer año de estancia al frente de ese mítico club bávaro. Comienza con su aterrizaje en Munich y se cierra con el desastre ante el Real Madrid en las semifinales de la Champion de 2014.
Naturalmente el libro trasciende y va mucho más allá de lo que podríamos considerar una mera, aunque excelente y minuciosa crónica. Martí Perarnau, su autor, periodista deportivo y buen conocedor de Guardiola nos va introduciendo en el alma del personaje sirviéndose de un contexto plagado de compartimentos y situaciones que abarcan desde el Bayer como Institución deportiva, la denominada cultura futbolística alemana, su afición, sus hábitos de comportamiento, sus aspiraciones…, hasta las relaciones con los jugadores y los medios de comunicación. Es decir, del encaje con la cultura futbolística alemana
Si una cosa me ha proporcionado la lectura de este libro, aparte de conocer un poco más a fondo al Guardiola profesional, al personaje – ninguna sorpresa relevante, por cierto- es adentrarme en la extraordinaria complejidad que integra en la actualidad el fútbol de primer nivel. El (los) club y su cultura, los patrocinadores y sus exigencias, la afición y sus anhelos, las plantillas, las estrellas, los egos. Por supuesto, los proyectos y sus estrategias, las tácticas y la técnica. Los momentos y sus estados de ánimo, La moral, la relajación, el descontrol. Los contrarios, los errores, el desánimo, las equivocaciones, la búsqueda de culpables, etc…Todo un conglomerado de contingencias que hacen de ese deporte algo imprevisible, sorprendente y, por supuesto, apasionante.
Recomendable su lectura para amantes del fútbol, a secas, o seguidores de Guardiola.

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