A sample text widget

Etiam pulvinar consectetur dolor sed malesuada. Ut convallis euismod dolor nec pretium. Nunc ut tristique massa.

Nam sodales mi vitae dolor ullamcorper et vulputate enim accumsan. Morbi orci magna, tincidunt vitae molestie nec, molestie at mi. Nulla nulla lorem, suscipit in posuere in, interdum non magna.

Extraña campaña

Al hilo de la jornada de reflexión de esta atípica campaña electoral se me ocurre llamar la atención sobre una serie de estampas que el momento, la coyuntura económica y la propia campaña han situado en primer plano.

Seguramente la más relevante de todas ellas está siendo la feroz batalla, no sé si a muerte, que están librando los denominados mercados contra los Estados, al margen del signo político de sus gobiernos. Y ello con la  malsana pretensión de exprimirlos y  descarnarlos hasta dejarlos convertidos en espectrales organismos públicos rendidos a sus pies.

Es cierto que los mercados se mueven y responden exclusivamente ante los estímulos del dinero y la lógica excluyente de ganancias y beneficios. Y también, que esa lógica, hoy desbocada porque hace tiempo que alguien le cortó las bridas,  está reclamando toda la escena para sí. Es decir, toda la pasta. Pero también creo cierto que detrás de los mercados no se halla ni la nada ni el vacío, sino gentes de carne y hueso como nosotros que, no obstante, engordan al mismo ritmo que nosotros adelgazamos. Gentes que se tienen que estar forrando  hasta unos extremos que sólo pueden visualizar las imaginaciones más desatadas. A tal efecto, se me ocurre reclamar la comparecencia urgentemente en la sala de cualquier mente con perfil  pedagógico que nos oriente y nos explique con sencillez y claridad quiénes son y, a ser posible, dónde los podemos localizar.

He dado en pensar también en la banalidad y el absurdo de la campaña electoral que hoy llega a su fin.

Rajoy sometido a un riguroso marketing que, no sólo le impide hacer explícito su programa, objeto fundamental hasta hoy de cualquier campaña electoral, sino que le obliga a desenvolverse en un plano de ambigüedad, demagogia y cursilería sobre el cual es difícil no sentir un cierto grado de  vergüenza ajena. Y todo ello, por aquello de no meter la pata. O lo que es lo mismo, de no decirles a los españoles lo que piensa, a riesgo de que no les guste y no le voten. No sé si es cinismo, estupidez o simplemente, un sinsentido.

La prensa de la derecha, aunque no toda ella, envilecida y vendida a un candidato en el cual no creen, pero del que esperan obtener con urgencia las compensaciones, por supuesto en especie, de las que se consideran acreedores.

Los indignados infiltrados de oportunistas y reventadores que acaban diciéndonos a quienes sí y a quiénes no debemos votar, tanto si “cargamos” a la izquierda como si lo hacemos a la derecha.

También me ha llamado sobremanera la atención el grado de escepticismo, o tal vez de resignación, de una buena parte de la sociedad española, ensimismada en “lo suyo”, y ajena al caudal de derechos y “pertenencias”  que  está a punto de tirar por la borda, con su voto, el próximo domingo. Y digo que me llama la atención porque no me da igual y porque tal vez por ahí, se vayan una buena parte de las ilusiones y frutos que han dado sentido al esfuerzo de varias generaciones en las últimas décadas.

Finalmente me quiero inclinar ante la figura de Rubalcaba por su sentido de la dignidad, por su coraje y por su integridad. No sé qué será de su “carrera política” a partir del próximo lunes, pero tampoco creo que le importe mucho teniendo como tiene tan bien avenidos, el corazón y la mente. Miro hacia él en el sentido más puramente latino ad-mirándole y agradeciéndole todo el ilusionado sacrificio que ha estado  llevando a cabo desde el momento que aceptó el reto de ser candidato del Partido Socialista. Estoy convencido de que al margen de los resultados que obtengamos, su persona tendrá un lugar entre los grandes.

Leave a Reply

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>