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El factor demográfico

La instalación del Polígono Industrial El Campillo, a lo largo de los sesenta comenzó a sentar  las bases para que el municipio de Zuera iniciara una de las más importantes transformaciones de naturaleza social y económica de su historia contemporánea. Cuando la mayor parte de los pueblos de España eran víctimas de fortísimos procesos migratorios que desplazaban a sus habitantes hacia las ciudades, su puesta en funcionamiento supuso, no sólo un muro de contención a dicha tendencia migratoria, sino la transformación del sistema económico del municipio, extraordinariamente dependiente hasta aquel momento del sector primario. Elocuente reflejo de dicho cambio fue la diversificación de las fuentes de sustento de un gran número de familias, en un momento en el que las rentas agrarias comenzaban a ser desacordes con el crecimiento demográfico y las nuevas demandas que el incipiente despegue económico hacían aflorar en la sociedad española.

Paralelamente a ese mecanismo de retención de mano de obra que supuso el establecimiento de empresas en el municipio, ya fueran de nueva creación o producto de la deslocalización, surgió otro de atracción de mano de obra externa, en general poco cualificada, pero que incorporó savia nueva al entramado demográfico local. Zuera comenzaba a hacerse más permeable y heterogéneo desde el punto de vista social y se constataba  la existencia de  una nueva vía de atracción demográfica, diferente a los considerados tradicionales.

La llegada de los Ayuntamientos democráticos supuso para los pueblos y ciudades  un constante y poderoso revulsivo que acabaría manifestándose en todo los ámbitos  de la gestión municipal y muy especialmente en el urbanístico y residencial, marcos donde seguramente se han materializado algunos de los cambios más representativos de cuantos a día de hoy identifican a Zuera. Dichos cambios, junto a otros de carácter medioambiental cultural y social convergieron hasta derivar y convertirse en un nuevo centro magnético a cuyo poder de atracción respondieron cientos de familias que hoy ya forman parte del gráfico social y demográfico del municipio.

El perfil de los habitantes que se han incorporado al municipio la última década responde, en general, a rasgos diferentes a los de aquellos que llegaron a Zuera atraídos por un puesto de trabajo. Aunque hoy los movimientos de atracción estén prácticamente congelados a consecuencia de la crisis, está fuera de duda que la capacidad de captación de Zuera permanecerá latente hasta que vengan tiempos mejores, porque ya no guarda tanta relación con la generación de empleo –aunque ésta se mantenga-, cuanto con un sistema de vida que combina determinados estándares de calidad, derivados de su emplazamiento, su cercanía a la capital y su modernización urbana. Todo lo cual está intrínsecamente vinculado a la política urbanística y de promoción de viviendas desarrollada por las anteriores corporaciones socialistas.

Estos “tiempos nuevos” que han traído hasta nosotros nuevas gentes, hoy convertidos en zufarienses de pleno derecho, traen consigo, como también es lógico, múltiples efectos y consecuencias que impactan en la vida cotidiana del municipio, en sus estadísticas y en su devenir social, económico y, por supuesto, político. Una de ellas es que la población de Zuera se vuelve más fluída, porque una buena parte de sus habitantes carecen del arraigo, y el sentimiento de pertenencia a la comunidad es todavía leve y tardará años en desarrollarse. En muchos casos esa tarea queda postergada hasta la generación siguiente, aunque no necesariamente, ya que los nuevos ciudadanos comienzan a interactuar con el medio desde el momento en que se instalan. En general, representan un sector social mayoritariamente joven, de muy variada procedencia y ocupación profesional  cuyo comportamiento, viene probablemente  determinado por una mayor carga de pragmatismo del que exhibimos los oriundos, más impregnado de sentido patrimonial.

Sería interesante que alguien encontrase atractivo estudiar y sistematizar cómo se va transformando y configurando este nuevo Zuera del siglo XXI, qué hábitos y costumbres tienden a desaparecer, que nuevos usos emergen, qué tipo de simbiosis se establece con los inmigrantes, adónde van a parar los jóvenes que tienen que emigrar, etc.. y, como consecuencia de todo ello, hacia qué tipo de sociedad avanzamos.

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