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A vueltas con el Psoe

injerto

Si alguna renovación ha de llevar a cabo el Partido Socialista en el proceso de regeneración del que tan necesitado anda, ésta solo puede venir de la mano de la militancia. Si toda la masa crítica que en estos momentos existe dentro de la organización no encuentra la manera de articularse antes del Congreso Extraordinario del que todavía no hay fecha, cuando llegue el día, la suerte habrá sido ya echada, al margen de su voluntad. Al hablar de militancia, estoy pensando en toda esa parte de la comunidad socialista que hoy experimenta un sentimiento de desconfianza hacia la escala de mando.
Sin embargo, me asalta la duda de si el Partido Socialista es capaz de afrontar un proceso de renovación o regeneración distinto al que nos tiene históricamente acostumbrados. Lo que las abuelas venían denominando en la peluquería como “lavar y marcar”.
Todos los indicadores muestran, al menos los más visibles, cómo cuadros, baronías y aparato en general se afanan en la vieja estrategia de inducir la tendencia del voto de arriba a abajo. Más de lo de siempre. Es cierto que somos miles los militantes que pensamos que la situación de precariedad en la que actualmente está sumido el Partido no es consecuencia de una crisis cíclica, sino de algo mucho más profundo. Y que, por lo tanto, nuestro potencial electorado, que a día de hoy es una masa difusa, no va a tolerar que la actual situación se solvente con la cataplasma que supondría un mero acuerdo entre notables. Analgésico a inyectar en cascada intravenosa por el tejido arterial de todas las agrupaciones locales que lo toleren. No seré yo quien, en modo alguno, menosprecie el poder de connivencia y fidelidad que toda la escala de subalternos cautivos de sus particulares circunstancias de dependencia puedan llegar a desplegar. Razón por la cual hoy más que nunca se impone alertar a la militancia y apelar a sus sentimientos democráticos más profundos. Sobre todo después de escuchar al entusiasta y en ocasiones tan liviano Zapatero anticipando lo que puede ocurrir: se cocina el guiso, se pasa por el túrmix y se da tiempo a que la razonable y desnortada militancia lo vaya tragando en pequeñas dosis.

Nadie pone en duda que hay que suscitar un hondo debate acerca de los nuevos contenidos programáticos que debe asumir la organización y el papel que debe desempeñar la Socialdemocracia en la Europa y la España del siglo XXI. Sería pertinente también detenernos en la noción de aquello que veníamos a denominar ideología. Etc…Nos quedaría pendiente la estrategia y por supuesto, la cuestión trascendental del liderazgo. Es decir, la de la credibilidad y, por lo tanto, la auténtica viabilidad del proyecto. La verdadera piedra angular de cualquier empresa en estos tiempos de suelos movedizos. Una persona, que si no despierta entusiasmo –ojalá que sí-, al menos inspire confianza a las mayorías y no acentúe la división ya manifiestamente instalada en la “familia” socialista. Y a partir de ahí, respeto, integración y aggiornamento. Los adversarios políticos están fuera.

La última experiencia de Elecciones Primarias para elegir al Secretario General derivó, como es sabido, en un rotundo fracaso. La mayor parte de la escala de mando del Partido decidió obstruir el paso a Eduardo Madina, promoviendo al generalato a Pedro Sánchez, con el resultado por todos conocido. Se vendió a la opinión pública el incontestable mensaje de un hombre un voto y se magnificó la idea de transparencia. Mientras tanto y por el clásico y dudosamente democrático sistema de cooptación desde las más altas instancias se indujo el voto hacia un determinado candidato.

Si los afiliados no lo impiden, perfectamente se podría repetir la experiencia. La mayor parte de los artífices responsables directos de aquel desaguisado son los que en estos momentos tratan de articular los mecanismos que saquen al Partido del atolladero. En su caso, lógicamente, si triunfa su estrategia, serán ellos los que continúen “renovando” el Partido una vez más. Se trata de continuar controlando los resortes del poder orgánico. Esta posibilidad, creíble, impediría al Partido Socialista integrar a la militancia, regenerar la ilusión y rejuvenecer la organización. Paralizaría sine díe la posibilidad de recuperar la mayor parte del voto defraudado y, por lo tanto, quedaría en gran medida a merced, no del fruto de su trabajo sino de los errores de las otras formaciones entre las cuales permanece actualmente emparedado.
Si así fuera, no obstante -cosa que en modo alguno deseo-, estoy seguro de que los “renovados” compañeros llamados a pilotar el todavía nonato proyecto sabrán encontrar el adecuado relato para justificar su estrategia. Llevan décadas haciéndolo. Y ya se sabe que la historia la escriben los ganadores. Cuestión bien distinta será la interpretación que de tales maniobras haga el electorado.

1 comment to A vueltas con el Psoe

  • vicente sanchez sanchez

    PROYECTO , PRAXIS, vías de ida y vuelta de COMUNICACION, RESULTADOS.

    HONESTIDAD, TRABAJO, REGIMEN INTERNO DE CONTROL(anticipar alJuzgado y la Prensa) PURGAR.

    NO HACE FALTA MUCHA LITERATURA, NI PROCEDIMIENTOS FARRAGOSOS.

    POR LA VIDA Y POR LAS OBRAS NOS CONOCEMOS.

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