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A Jesús

Jesús Aísa
…y cuando llegue el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. (A. Machado).

Envuelto en afectos de diferente intensidad nos ha dejado hace unos días Jesús Aisa.
Jesús amó por encima de todo, su libertad. Su capacidad de decidir sobre sus propios actos, sobre su propia vida. En honor a su recuerdo, hay que decir que, a su manera, fue coherente, vamos, que no engañaba a nadie. Utilizar la palabra responsable en este caso, seguramente suscitaría reparos, recelos y, tal vez, incluso polémica. Sin embargo, nadie puede poner en tela de juicio que asumió las implicaciones de su manera de estar en este mundo, hasta sus últimas consecuencias. Y eso es algo que no se puede decir de todo el mundo. De ahí que hayamos dicho adiós a un personaje bueno y singular, que recorrió el camino sorbiendo intensamente todo aquello que la vida dio en poner a su alcance.
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Aunque en estos momentos todavía sea difícil eludir la tristeza por su ausencia, no será ésta, sin embargo, la que se adueñe de nosotros cuando apelemos a su memoria. Antes, bien al contrario, como sucede con aquellos seres que ven en la muerte un simple y postrero gesto de la naturaleza, no resultará complicado ni artificioso evocar su presencia sin amargura. Su calidez en el trato, su ironía y su buen humor, así como el timbre de su voz y sus inevitables por incorregibles “egues” estarán ahí cada vez que le hagamos sitio en la mesa. Su recuerdo se abrirá paso hasta nosotros con naturalidad, como si no hubiera podido venir, porque le habían surgido obligaciones más perentorias.

El desenlace de Jesús, su manera de irse no estaba prevista. Sin embargo, es cierto que en la mente de cuantos sentíamos algo por él, tal circunstancia estaba contemplada entre lo previsible. De ahí que su funeral estuviera envuelto más que por un halo de dolor y abatimiento, por ese manto nebuloso de amargor que a veces genera lo inevitable. De estoica comprensión.

Descansa en paz.

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