A sample text widget

Etiam pulvinar consectetur dolor sed malesuada. Ut convallis euismod dolor nec pretium. Nunc ut tristique massa.

Nam sodales mi vitae dolor ullamcorper et vulputate enim accumsan. Morbi orci magna, tincidunt vitae molestie nec, molestie at mi. Nulla nulla lorem, suscipit in posuere in, interdum non magna.

Innovación social. Mejorar la vida de las personas

Bajo el título genérico de “Innovación social. Mejorar la vida de las personas”, el Centro de estudios Odón de Buen ha programado, con motivo del aniversario de Odón, dos conferencias de contenido aparentemente dispar. Una sobre Feminismo, el movimiento social que más ha aportado en el camino hacia la igualdad de hombres y mujeres y otra, referida a una experiencia de Economía social en la que se aúnan la enfermedad mental y la actividad económica o, como diría su principal impulsor, Cristóbal Colón, locura y empresa.
Cuando uno encara la biografía o la obra de Odón de Buen no tarda en observar que lo que hoy denominamos innovación constituye una pulsión que atraviesa toda su trayectoria vital y profesional. Se manifiesta no sólo en su relación con la naturaleza, el aula o el laboratorio, sino en las estrategias de las cuales se sirve en aras de alcanzar los objetivos que persigue. Desde esa perspectiva todo su itinerario profesional se convierte en una sistemática carrera de obstáculos, en un país que reniega de la ciencia y se mece en la cuna del conservadurismo y la tradición. Un marco donde cualquier cambio es automáticamente considerado como un ataque a las leyes, a la religión o a las buenas costumbres. Un territorio yermo, entre cuyos arenales, no obstante, él fue capaz de sembrar.
Si nos acercamos a la cuestión desde la perspectiva de los obstáculos y las barreras, comenzamos a encontrar paralelismos en las dos materias de las cuales nos vamos a ocupar estos días. Hablar de los Derechos de la mujer en la sociedad contemporánea, es hablar de muros socio institucionales, mecanismos de exclusión, techos de cristal e incluso del caduco, pero todavía latente, determinismo biológico. Todo un paisaje sembrado de trampas donde laten la discriminación, el abuso y la violencia. Urge un cambio de actitud que sitúe a la mujer en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. Y ello implica observar el mundo con otra mirada, asumiendo, entre otras cosas, la perspectiva de género que nos permita entender la lucha del feminismo. Sólo de esta forma caminaremos hacia un mundo más justo y equilibrado.
Cristóbal Colón es psicólogo y, para más señas, un hombre nacido en Zuera. Hace años marchó para Cataluña con un proyecto embrionario para cuyo desarrollo no halló las condiciones adecuadas en nuestra tierra. No era el suyo, un proyecto empresarial del que se pudiera derivar rentabilidad económica. Era un empeño de contenido social asociado al mundo de la empresa. Lo que todavía continúa siendo, pero hoy ya, bendecido por el reconocimiento social y el éxito empresarial. Él nos hablará, mejor que nadie, de lo que son barreras y dificultades cuando se trata de la inclusión social de los enfermos mentales.
Es cierto que hoy nos resultan familiares conceptos tales como innovación, investigación, I+D+i, etc… Pero hay algo que nunca cambia: sea cual sea el ámbito de actuación en el que nos movamos: que a cada avance cualitativo, le surgen nuevos retos en forma de muros aparentemente infranqueables que dificultan su progreso.
El bienestar de los grupos y colectivos sociales redunda invariablemente en el bienestar del conjunto. Si a la noción de bienestar le añadimos el de justicia, asumir riesgos para adentrarse en territorios poco explorados puede resultar incluso una obligación.
Junta Centro de Estudios Odón de Buen

Primarias. Corto y cierro

El Gállego en calma

1
La primera vez que nuestro actual Secretario General encabezó una lista electoral perdió 565 votos y dos concejales. El hecho tuvo lugar en su pueblo natal, Ejea de los Caballeros, y corría el año 2007. Había tenido que esperar años para encontrar el momento oportuno y para que éste llegara tuvo que provocarlo. Su antecesor gobernaba con una muy holgada mayoría absoluta, 11 concejales de 17. Cuatro años más tarde, allá por el 2011, a la anterior pérdida de votos añadió otros 233 más, y en esta ocasión, también la mayoría absoluta. Pudo continuar gobernando mediante un pacto con IU. Estos datos adquieren su verdadera y mayor relevancia si tenemos en cuenta que su sucesora, en el año 2015, volvió a obtener la mayoría absoluta recuperando más de la mitad de los votos que en dos elecciones había perdido. En total 452 de los 798 que se habían evaporado en las dos convocatorias que él había encabezado.
Fue ya en el 2015 cuando dio el salto como candidato al Gobierno de Aragón, tras ocho años de presidencia en la DPZ, cuya elección, como se sabe, es indirecta, Presidente y diputados los nombra el Partido. En la elección a Cortes perdió solamente cuatro diputados con respecto a las elecciones anteriores. El Partido Socialista obtuvo 18 escaños, el número más bajo desde que se establecieron las elecciones al Parlamento autónomo. Es de razón mencionar, en este caso como atenuante, que por esas fechas ya habían aparecido Podemos y Ciudadanos y, qué duda cabe, tal circunstancia cercenó las posibilidades electorales del Psoe. Aunque también parece evidente que su presencia al frente de la candidatura tampoco supuso ningún revulsivo motivador para el votante Socialista.
A nuestro actual Secretario General y Presidente del Gobierno autónomo no se le pueden negar sus múltiples y valiosos atributos. Cualidades que le han llevado a ocupar todo el abanico de cargos que el espectro institucional aragonés ofrece. Desde concejal a Presidente de Gobierno, pasando por la Alcaldía y la Presidencia de la Diputación Provincial. Todas ellas íntimamente asociadas al poder orgánico que viene ostentando desde principios de la década y que tan hábilmente ha utilizado en su propio interés de parte. Sin embargo, entre todas esas cualidades no encuentro ni el don del carisma ni la gracia de la empatía. Caracteres ambos, creo, propios de las personas llamadas a desempeñar cualquier tipo de liderazgo. Ese carácter del que tan necesitados estamos en el Partido Socialista para salir del atolladero en el que nos encontramos. Programa ya tenemos y retórica, también. Pero de poco sirven ambos si no disponemos de buenos mensajeros. Es decir, de creíbles y eficaces comunicadores. Aquellos que además de información e hiperbólica elocuencia, saben llegar al corazón de la gente.
2
No es lo mismo ostentar el poder, que a la vista está se puede alcanzar por múltiples vías, que gozar de autoridad, entendida en el sentido latino, una acepción que una persona tan cultivada como él tan bien conoce. Ésta no es inherente al mando y por lo tanto no se transfiere con él. La otorgan las bases, la gente y, en última instancia, los votos y el reconocimiento social. Creo que fue Arzallus quien en alguna ocasión dijo “…dadle el poder, que el carisma ya le vendrá dado”. O algo parecido. Pues, bien, yo diría que en el caso que nos ocupa la proposición no ha convertido en hecho la presunta conclusión.
A pesar de todo lo anterior, me parece de justicia reconocer que teniendo en cuenta las condiciones de extrema dificultad en que tiene que desempeñar su cargo de Presidente está llevando a cabo una buena gestión. Como también la hizo en su etapa local. Aunque en este caso no tenga tanto mérito. Cualquier alcalde que hubiese gozado del abastecimiento financiero al que tuvo acceso en su periplo municipal estoy seguro que hubiese dejado su pueblo como un auténtico belén.
Pero como adelantaba en mi anterior entrega, si ahora sacamos a colación estos temas es porque estamos en puertas de las Primarias y nuestro Secretario General aspira a ser reelegido. Omito referirme al contexto orgánico en que se llevaron a cabo las anteriores Primarias, estando ya él en el cargo, ni a las trabas que se pusieron a sus potenciales competidores hasta provocar su abandono. Me gustaría, pero no hay espacio para ello.
Su actual campaña, que comenzó mucho antes de que se diera el pistoletazo de salida, pivota básicamente sobre su gestión al frente del gobierno de Aragón. Y ya hemos dicho que no tenemos nada que objetar sobre su actuación en dicho ámbito. A la auto ponderación de sus méritos y logros, algunos de ellos en estado de desiderátum, ha decidido incorporar la intimidación y el chantaje a alcaldes, concejales y cargos públicos, advirtiéndoles de los males que se pueden derivar del hecho hipotético de que él no resulte reelegido para la Secretaría General.
Reclamar el voto de los alcaldes y las agrupaciones locales blandiendo amenazas sobre los recursos que puedan o no recibir en función de quién gane las Primarias me parece, además de una arbitrariedad, una coacción y un atropello. Tras esas aseveraciones subyace ese espíritu oportunista que urge erradicar de este Partido, si aspiramos a algo más que a lavarle la cara. Es indigna la utilización tramposa y ventajista del poder institucional al servicio de intereses sectarios. Tendencia que, desgraciadamente, ha hecho mella en múltiples agrupaciones locales. Todos los municipios tienen derecho a obtener los recursos que les corresponden en función de sus particulares carencias y expectativas de futuro. ¿Por qué vincular las necesidades de los municipios y de sus habitantes todos, a las fidelidades orgánicas y lealtades partidarias de sus gobernantes? ¿Qué culpa tienen los hombres y mujeres que viven en una comunidad de que sus representantes estén orgánicamente alineados con uno o con otro? ¿Acaso no podría darse la circunstancia contraria, que las cosas fueran mejor con el otro que con el uno? ¿Quién puede hablar de certezas en el magma social en que se mueve la política en estos tiempos que corren?
El hecho de que llegara a pasarle por la cabeza dimitir de su cargo o convocar elecciones si no se le votaba me pareció un grave desatino. Resulta difícil encontrar mayores niveles de soberbia y debilidad. El nuestro es un partido maduro, sobre todo eso, y gane quien gane se aceptarán los resultados y las consecuencias que de los mismos se deriven. Para eso existe el sentido de la responsabilidad…y de la humildad. Después ya vendrán los porqués de las cosas. Interrogantes, por cierto, que junto a la autocrítica, hoy parecen estar ausentes del universo intelectual de nuestro Secretario General. ¿Nunca se ha planteado por qué tiene tan poco poder de convocatoria si ésta no va instrumentalizada por todo el poderío orgánico del qué dispone?
Mal paso daríamos- aunque habríamos de encararlo democráticamente- si con nuestro voto contribuimos a fortalecer un contrapoder dentro del Partido que persevere en el empeño de dividirlo, torpedeando y sustrayendo la autoridad del actual Secretario General. Los hay que, como el cuco, cantan en un sitio, pero ponen los huevos en otro.
Dirigirse al compañero y entonces candidato a Primarias, Pedro Sánchez, en los términos de desprecio y prepotencia que utilizó en nombre de los socialistas aragoneses me pareció un despropósito intolerable y, francamente, descalificador. Al igual que el servilismo adulatorio y grotesco del que se valió para glorificar la figura, tan respetable como la del anterior, de la entonces candidata y Secretaria General de los socialistas andaluces. Qué suerte, no tener sentido del ridículo.
El próximo domingo ganará quien más votos obtenga. Si del resultado que se alcance no se deriva un sincero y potente ejercicio integrador, el Partido Socialista solo podrá aspirar en el futuro a la supervivencia.
Feliz voto libre y secreto.

Carmen Dueso, ayer en Zuera

En el marco de la campaña a elecciones Primarias que los socialistas aragoneses celebrarán el próximo domingo, ayer visitó Zuera la candidata, Carmen Dueso. Se dirigió a los afiliados asistentes al acto para hablarles de lo que verdaderamente interesaba a la atenta y cualificada concurrencia: que las Primarias eran para elegir al Secretario General de los socialistas aragoneses y no al candidato a la Presidencia del Gobierno de Aragón. De esta forma quiso poner en evidencia la actitud de su adversario, quien incurre sin recato alguno en abuso de posición dominante, en su calidad de Presidente del Gobierno de Aragón
Se refirió al difícil momento por el que atraviesa el Partido, del sectarismo que se practica en muchas agrupaciones, en alguna de las cuales se le dificulta su presencia. Censuró la ausencia de espíritu integrador de algunos de sus dirigentes, de la falta de pluralidad y de los conatos de manipulación y caciquismo que vuelven a aflorar. Puso como ejemplo el control sobre la firma de avales que se ha vuelto a repetir como sucediera en las primarias que dieron como resultado la elección de Pedro Sánchez. Como se recordará en aquella ocasión en muchas agrupaciones algún candidato sacó muchos más avales que votos. Habló de los jóvenes, de cuya integración en la estructura orgánica se mostró partidaria, ofreciéndoles formar parte del presente y participación en la toma de decisiones. De la recuperación del voto perdido que solo volverá al Partido Socialista si son creíbles los cambios que se lleven a cabo dentro de la organización, incluyendo los rostros de muchas personas que llevan décadas en cargos institucionales.
Con un lenguaje directo y sincero explicó los motivos que la han llevado a presentarse a estas Primarias, y desgranó sucintamente las ideas y cambios que le gustaría aplicar al Partido si el día 8 resultara elegida Secretaria General.

La farola

Desde hace unos años, cuando paseo por aquí, acostumbro a fotografiar esta farola. Suelo enfocar la cámara hacia todo aquello que no me deja indiferente. Con frecuencia se trata de la luz, en ocasiones la singularidad de los objetos que contemplo y, casi siempre, el atractivo que contienen los lugares o las situaciones que me rodean.
Sin embargo, nada de lo anterior es lo que me mueve a reproducir este mueble roto y olvidado una y otra vez. Lo que verdaderamente me empuja año tras año a registrar su abandono es la incomprensión.
Se me escapan las razones por los cuales esta estampa, que a mí se me antoja una herida en el paisaje, no es subsanada. Al principio pensaba en el descuido, en el desbordamiento de quehaceres, incluso en la falta de recursos económicos para afrontar la tarea. Sobre todo al considerar que su caso no es una excepción, una buena parte de las luminarias del Parque del Gállego están decapitadas. Pero la justificación presupuestaria me resultaba inconsistente. No se me oculta que la insensatez de origen recae en aquellos que llevaron a cabo los incívicos actos de vandalismo, pero aludo a una situación que aconteció hace no menos de seis o siete años. Hubo un tiempo que dejándome llevar por la suspicacia llegué a pensar en la desidia e incluso, finalmente, en la contumacia. En ese placer morboso que a algunas personas les produce mantenerse en el error. Dejémoslo ahí. Simplemente parto de la idea de que a través del olvido y la indiferencia a menudo se cuela el retroceso y la decadencia. Y en contra de lo que pudiera parecer, no es un tema menor. Los procesos de degradación y empobrecimiento no surgen por generación espontánea. Son trazados sutiles que arrancan de alteraciones en las escalas de valor, modifican la capacidad perceptiva y generan cambios en el orden de prioridades. Si así fuera, resultaría preocupante. Pero, quién sabe, a lo mejor es una ilusión mía, al fin y al cabo vivimos una época en la que no dejan de abrirse paso las post verdades.
Mi planteamiento, en este caso es verdaderamente sencillo y no sé si también caduco. La función de las farolas es iluminar y hacernos la vida más agradable. Son, como el resto del mobiliario urbano, producto de un marco de valores dentro del cual se aúnan la idea de progreso, aplicada en este caso al espacio público, con lo referencial, es decir, con todos aquellos elementos que hablan de nosotros como comunidad. Si renegamos de estas pequeñas cosas estaremos comenzando a socavar no solo nuestras parcelas de bienestar, sino lo que es más importante, nuestra propia credibilidad.
Me parecería razonable que tanto ella como sus congéneres volvieran a alumbrar. Pero se trata solo de una opinión.

Las primarias. Nueva encrucijada

Carmen Dueso

Desde que hicieron su aparición en el panorama político Ciudadanos y Podemos, el Partido Socialista quedó emparedado entre las dos formaciones políticas de nuevo cuño. Una de corte conservador, con moderno envoltorio, y la otra, de proyección progresista. Su consolidación y el errático itinerario llevado a cabo por los estamentos orgánicos del Psoe derivaron en un nuevo mapa político, dentro del cual la hegemonía del Partido Socialista al lado izquierdo del espectro fue puesto en cuestión. Y ese es el marco en el que todavía nos desenvolvemos. Las últimas encuestas aparecidas en distintos medios, acreditan que Ciudadanos se afianza e incluso crece y Podemos va lentamente a la baja, tendencia de la cual pudiera beneficiarse un Partido Socialista que en estos momentos, repunta. Estamos hablando del panorama a escala nacional, pero lo que nos ocupa en estos momentos es la situación en el marco de Aragón.
En pocos días los afiliados del Partido Socialista en Aragón serán llamados a manifestarse a favor de uno de los dos candidatos que concurren a estas Primarias. Por un lado tenemos a un aspirante sobradamente conocido por su larga trayectoria política, en el que además concurre la doble circunstancia de ser el actual Secretario general y Presidente del Gobierno Autónomo. Por el otro, una candidata, Carmen Dueso, que si bien es ampliamente conocida en el marco político de la ciudad de Zaragoza no dispone de un perfil bien definido en el conjunto del resto de Aragón.
Para bien o para mal, eso ya se verá, uno tiene a su favor, además de una dilatada experiencia en cargos orgánicos e institucionales, el poder del aparato del Partido. Los militantes saben bien en qué consisten los Aparatos y cómo han sido históricamente utilizados para predeterminar el resultado de todo tipo de procesos orgánicos. Y también son sabedores de que recientes acontecimientos han venido a poner de manifiesto que los Aparatos no son lo que eran, cuando toman directamente la palabra los afiliados. Tales circunstancias generan incertidumbre y emoción, pero, qué duda cabe, hacen más estimulante la participación.
Por su parte, Carmen Dueso, que posee también a otra escala, experiencia tanto en el campo institucional como en el orgánico, goza del beneficio que otorga la cualidad de lo novedoso. Es más fácil asociar su figura al cambio que amplios sectores de la militancia anhelan. Su candidatura arranca con el beneplácito de Ferraz y más en concreto, del actual Secretario General, Pedro Sánchez. En su haber cabría añadir, su condición de mujer. Nunca hemos tenido los socialistas aragoneses una Secretaria General.
Es indudable, o al menos yo así lo creo, que el futuro del Partido Socialista pasa inexcusablemente por llevar a buen término el proceso de regeneración iniciado con el nombramiento del actual Secretario General y que a día de hoy permanece todavía inconcluso. Y la cuestión que se plantea, si damos por buena la anterior premisa, es de la mano de qué candidato puede llevarse a cabo en Aragón dicha tarea con mayores garantías de éxito. Cuál de los dos puede volver a conectar más eficazmente con la sociedad, con los sectores que nos abandonaron y, más específicamente, con los jóvenes, sin cuya concurrencia el Partido Socialista estaría inequívocamente abocado al estancamiento y al declive. Y esto, como es obvio, no depende solo del modelo de Partido que cada cual defienda, sino de muy variopintas circunstancias. Entre todas ellas, adquiere singular relevancia la imagen de credibilidad que cada cual proyecta de cara a alcanzar los objetivos de regeneración y cambio que nuestros potenciales votantes esperan del Psoe.
En esta ocasión, dejaré de lado el refrán según el cual vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer. Como cualquier afiliado de base, tengo mis razones para pensar de esta manera. Son muchos años de militancia contemplando operaciones de presunta renovación que terminan en meras operaciones de maquillaje. Estamos gobernando en Aragón en condiciones extremadamente difíciles y no seré yo quien niegue a nuestro presidente voluntad y capacidad para establecer alianzas y llevar a cabo, en tales circunstancias, una buena gestión, máxime después de la penosa estela dejada a su paso por el anterior gobierno del PP. Pero ahora toca hablar de otra cosa, se trata del Partido, y más en concreto, de rehabilitar su imagen ante los aragoneses. Una imagen que quedó hecha trizas por los cambios sociales y los males endémicos que arrastraba lo organización basados en el clientelismo, el abuso de posición, el sectarismo, y el voto cautivo. Sin olvidar el todavía latente y bochornoso espectáculo que diera lugar a la dimisión de Pedro Sánchez.
Personalmente apuesto por la renovación y por asumir de manera proactiva los riesgos que la misma entraña. Los prefiero a los que conlleva la continuidad, los cambios de collar y, en definitiva, el más de lo mismo. ¿Qué peligros entraña una hipotética bicefalia al lado de la aventura protagonizada por Pedro Sánchez hoy respaldado- no sé si teóricamente- por sus más conspicuos detractores? Cada elección plantea un nuevo escenario, un nuevo punto de partida y el Partido Socialista en su historia más reciente ha demostrado disponer de los suficientes recursos para hacer frente a cualquier tipo de eventualidad.